Hace bien poco me permití, desde este cuaderno, poner en tela de juicio la forma en que las Denominaciones de Origen (D.O.) realizaban las calificaciones de sus añadas. Pues bien, como lo cortes no quita lo valiente (dicen en mi tierra), hoy toca aplaudir la iniciativa tomada por los responsables de la D.O. Toro quienes, el pasado 28 de junio, reunieron en Valladolid a cerca de 70 expertos catadores, sumilleres, restauradores y representantes de la prensa especializada para hacerles probar sus vinos y que fueran ellos quien pusieran la nota a su añada, en este caso, la de 2010.
Reproduzco unos párrafos de la noticia aparecida en la web de RTCyL, pues merece la pena conocer una forma tan valiente y novedosa de abordar este controvertido asunto:
“Con el propósito de que la calificación oficial fuera "lo más objetiva posible", la DO ha contado con un porcentaje de participantes de fuera de la zona, para valorar la calidad de los caldos producidos con uva recogida en 2010 (…)
Según explicó Gallego, hasta llegar a la calificación oficial celebrado este martes, las bodegas presentan a la denominación sus mejores caldos producidos o en proceso de producción durante el año pasado, y entre los participantes se elige medio centenar para organizar una cata a ciegas, de la cual se seleccionaron once vinos que han sido los protagonistas en la jornada de este martes. De ellos, nueve eran tintos en barrica, que pueden estar en el mercado en los próximos dos ó tres años, y otros dos eran jóvenes. De los once, sólo uno está ya embotellado, y los diez restantes están en rama (en depósito o en barrica), con lo cual podrían producirse notas reductoras en ellos en caso de que las circunstancias meteorológicas difieran de lo que se puede esperar de cada época del año.
Las muestras para la cata celebrada se recogieron el pasado viernes, y muchos de los vinos seleccionados han llegado a la calificación con su segunda fermentación maloláctica "recién hecha", según detallo Gallego, por lo cual los expertos han tenido que "interpretar los matices, aristas y taninos" de estos caldos, para valorar el futuro potencial de los vinos dentro de dos o tres años, cuando la mayoría de ellos salga al mercado.”
Pues sí, esta es una forma “excelente” (como la añada) de hacer que las calificaciones sean más objetivas y creíbles que la practicada por la mayoría de las D.O. de auto-calificarse. Así, sí podemos confiar en la información sobre la calidad de las añadas que nos facilitan los bodegueros ¡Bravo por la D.O. Toro! ¡Estoy deseando probar sus vinos!
4 de julio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada