Hace pocos días, el Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero comunicó la calificación de la añada 2010 que, cómo no, ha obtenido la nota de “Excelente” un año más. Algo que el propio Presidente del Consejo calificó como el “milagro de la Ribera”, dadas las condiciones climáticas del año (Nota de prensa).
Por curiosidad, me puse a repasar las calificaciones que el Consejo ha otorgado a las últimas quince cosechas de su zona, y compruebo lo siguiente: desde 1996 se han concedido seis “E” (“Excelente”); siete “MB” (Muy Buena); y dos “B” (Buena). Por supuesto, ninguna “R” (Regular) o “M” (Mala). Tanta generosidad, sin embargo, no es propia ni exclusiva de nuestro querido Consejo Regulador, como puede verse en la siguiente tabla de añadas. Es ésta una virtud muy extendida entre la mayoría de los organismos reguladores a la hora de poner nota a sus propias cosechas. Y es que, tanto buen corazón no deja de ser, al menos, sospechoso, y me lleva a preguntarme si realmente sirven para algo dichas calificaciones. El hecho de que sean los propios interesados los que se pongan nota a sí mismos no me parece la mejor forma de otorgar credibilidad y prestigio a sus añadas. Nadie es buen juez de sus propios actos. Para saber más sobre cómo se realizan las calificaciones podéis leer este interesante post.
El hecho en sí, de calificar las cosechas o añadas me parece una magnífica idea para difundir la cultura del vino, ayudar al interesado a conocer la calidad de la uva con la que se hizo el vino que va a consumir y dar a conocer las virtudes de un producto y de una zona. La uva es lo más importante, ya lo hemos dicho en muchas ocasiones. Con una buena uva es posible hacer buen o mal vino, dependiendo de la pericia del bodeguero, pero con una uva mala o regular solo se puede hacer mal vino. Sin embargo, para que las calificaciones fueran creíbles sería deseable un poco más de rigor por parte de los Consejos Reguladores a la hora de autocalificarse. Tal vez, incluso, sería mejor que fueran otros, ajenos a las D.O., quienes llevaran a cabo dichas calificaciones. Un único organismo independiente para toda España, ya sea público o privado, ayudaría a aportar ese rigor que me parece tan necesario en este asunto.
Dicho queda, para la reflexión y la opinión del mundo del vino.
* Esta preciosa foto de un racimo de uvas (muy probablemente "Tempranillo") madurando al sol pertenece a La Imagen del Vino.
8 de abril de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada