Esta es la traducción de un artículo publicado en la revista online de Wine Spectator. Puedes leer el original pinchando
aquí.
Autor: Jacob Gaffney
Fecha publicación: 12 de mayo de 2010
Traducción: Fernando Cuñado
Varios estudios demuestran que el consumo moderado de vino puede asociarse a un menor riesgo de padecer diabetes tipo 2. Pero ¿es el vino la verdadera causa, o alguno de sus componentes en concreto? Dos nuevos estudios sugieren que el vino juega un papel importante y que los compuestos químicos presentes en la uva pueden ayudar a reducir dicho riesgo.
Los estudios realizados hasta ahora postulaban que el menor índice de diabetes tipo 2 entre los bebedores moderados de alcohol se debía a que dichos sujetos llevaban, por lo general, un tipo de vida más saludable. Lo cual no resulta en absoluto sorprendente, ya que los bebedores suelen practicar más ejercicio que los abstemios. Según uno de dichos estudios, que será publicado próximamente en la
American Journal of Clinical Nutrition, un equipo de investigadores de la Universidad de
Wageningen en Holanda abordó el asunto mediante el análisis de datos extraídos del “Estudio Europeo-Holandés sobre Cáncer y Nutrición” (EPIC-NL, por sus siglas en inglés), un ambicioso estudio sobre salud realizado entre más de 520.000 personas en 10 países europeos.
El equipo de la Universidad de
Wageningen seleccionó datos relativos a 35.625 adultos, sujetos del estudio, considerados como los de menor riesgo a desarrollar diabetes tipo 2, así como enfermedades cardiacas (ambas, estrechamente relacionadas). Entre los factores que disminuyen el riesgo están: mantener un peso óptimo, la práctica regular de ejercicio durante algo más de 30 minutos al día, no fumar y llevar una dieta saludable. Según el protocolo del
Dietary Approaches to Stop Hypertension (régimen apoyado por el Departamento de Salud de los EE.UU.) la dieta saludable se basa en reducir el sodio de los alimentos que ingerimos e incrementar los cereales, la fruta y las verduras. Entre las mujeres, se recomienda, además, el consumo diario de unos 42,5 gr. de bebidas alcohólicas, 145 gr. de vino ó 340 gr. de cerveza, mientras que a los hombre se les permite el doble.
Después de analizar los datos obtenidos a lo largo de 10 años de estudio (incluyendo 796 casos de diabetes tipo 2), los investigadores concluyeron que los menores índices de diabetes entre los bebedores no pueden explicarse solo debido a un estilo de vida más saludable. El alcohol contribuye directamente, de alguna forma, a una menor incidencia de la diabetes en dichos sujetos, ya que los bebedores presentan un 40 por ciento menos de riesgo comparados con los abstemios.
El citado estudio holandés no explica, sin embargo, por qué las bebidas alcohólicas reducen el riesgo, pero otro estudio sugiere que podría no ser solamente debido al alcohol. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Michigan ha descubierto que comer uvas parece disminuir el desarrollo de dolencias como la hipertensión arterial y resistencia a la insulina. Ambos son factores que preceden a las enfermedades cardiacas y a la diabetes tipo 2. Juntos, forman lo que se conoce como síndrome metabólico, que padecen 50 millones de americanos.
Según los hallazgos presentados en la conferencia sobre Biología Experimental celebrada en Anaheim, California, el equipo de investigadores de la Universidad de Michigan demostró que las ratas alimentadas con pienso elaborado a base de uvas de mesa mostraron mejores índices de azúcar en sangre y una mejor tolerancia a la glucosa.
Se cree que dicho efecto se debe a los fitoquímicos que se producen naturalmente en las uvas y el vino, entre ellos los taninos, las antocianinas y el resveratrol. Aquellas ratas que fueron alimentadas con uvas de mesa, mostraron menores índices de inflamación arterial y menores daños producidos por la oxidación.
Tal y como explicó Steven Bolling, cirujano especialista en dolencias cardiacas de la misma Universidad y director del
Cardioprotection Research Laboratory: "la razón que posiblemente se encuentra detrás de la disminución del síndrome metabólico es que los fitoquímicos protegen activamente a las células cardiacas del efecto dañino derivado del síndrome metabólico". Hay que advertir, no obstante, que dicho estudio fue parcialmente financiado por el Consejo para la Promoción de la Uva de Mesa de California; a pesar de ello, los investigadores aseguraron que dicho organismo no influyó de ninguna forma en el diseño del estudio ni en su posterior desarrollo.
La imagen pertenece a la galería de Betobeto en Flickr.