20 de febrero de 2012

Disco 2010

Hace poco, tuve la oportunidad de probar Disco 2010, recién salido de la bodega. Disco es un Ribera un tanto diferente a los demás, no solo por su apariencia externa (botella tipo borgoña, poco usual, una etiqueta un tanto fea y un nombre musical que trata, sin duda, de atraer a un público más joven), sino también por su frescura y equilibrio.

Sobre la bodega:
Bodegas y Viñedos Neo (http://bodegasneo.com) se localiza en la localidad burgalesa de Castrillo de la Vega, y es una bodega joven, con solo diez años de antigüedad y con pretensiones artísticas, a juzgar por su página web. No obstante lo anterior, he de confesar que me gustan sus vinos, de los que he podido probar al menos tres.

Sobre el vino:
Disco 2010 es un Ribera de Duero elaborado con uva 100 % tempranillo procedente de viñedos de más de 40 años situados en la localidad de La Aguilera. El vino ha sido envejecido durante 6 meses en barricas de roble americano (40%) y francés (60%).
Mis notas de cata:
  1. Vista: Color picota de capa media.
  2. Nariz: se aprecian notas de tierra húmeda, especias, regaliz y un fondo balsámico, los aromas terciarios quedan algo escondidos, apenas se nota la madera que debería, en mi humilde opinión, ser un poco más evidente.
  3. Boca: sabor intenso a fruta, buen ataque y ligero, paso fácil en boca, buena acidez y una toque de amargura al final.
Una vez abierto, evolucionó favorable con la temperatura, mostrando una mayor complejidad y amplitud de sabores y matices ¡Vaya cosa! Como cualquier vino ¿verdad? Pues sí, si es bueno. Para terminar una recomendación de maridaje. Al ser intenso en alcoholes y cremoso, es un buen caldo para maridar junto a carnes rojas, quesos y guisos invernales, tan propios de esta época del año.

14 de diciembre de 2011

Cuatro Rayas Brut: elegido el mejor "Espumoso" de Castilla y León

A pesar de que no me gusta recomendar vinos que no he probado antes, aunque no tardaré en hacerlo, en este caso haré una excepción. El motivo es el respeto y el aprecio profesional que les tengo a los responsables de esta bodega y mi confianza en su buen hacer. Además, la recomendación viene muy a propósito de las fechas a las que nos acercamos. Os copio la Nota de prensa recibida de la bodega:

El pasado 1 de diciembre el periodista gastronómico, Javier Pérez Andrés, organizó una cata de vinos espumosos elaborados en Castilla y León en la que Cuatro Rayas Brut resultó ser el mejor puntuado por el jurado asistente.

El total de vinos catados ascendió a 32: ocho brut, doce brut nature, cuatro reservas y  ocho rosados de distintas tipologías (brut, semi, y extra brut). Los miembros del comité de cata fueron los propios elaboradores de los propios espumosos, quienes puntuaron y valoraron los mejores vinos. La decisión final dio como resultado una victoria de Cuatro Rayas Brut, un 100% verdejo elaborado siguiendo el método “champanoise”. Ángel Calleja, enólogo de Cuatro Rayas aseguró que “esta es una gran iniciativa para incentivar el consumo de vinos espumosos de nuestra región que, desde luego, no tienen nada que envidiar a los de otras zonas elaboradoras de este tipo de vino”.

Comentario del comité de cata sobre Cuatro Rayas Brut:
Vino: Cuatro Rayas, Brut. Añada: 2009. Fecha de degüelle: 16 de noviembre de 2011. Bodega: Cuatro Rayas, La Seca (Valladolid). Zona: DO Rueda. Precio: 5,70 euros. Un brut fiel a la casta de Rueda. El vino base de verdejo y la crianza en rima construyen un perlaje continuo sobre un fondo amarillo-paja ligeramente pálido, con burbujas finas nerviosas. En la nariz hay fruta fresca, toques balsámicos y notas a levadura muy agradables. En boca, el carbónico está bien integrado, acidez justa, con fondos de frutos secos que delatan a la variedad verdejo.

Para más información,

Ana del Fraile
Responsable de Comunicación
Tel. 983 816 320 / 616 155 501
comunicacion@cuatrorayas.org

1 de diciembre de 2011

Comida maridaje en “Cátame”

Cátame es un joven restaurante de la ciudad de Valladolid. Joven porque lleva poco tiempo abierto y porque sus dueños y gestores también lo son. Como su propio nombre indica, el restaurante presta una especial atención al vino y a su cultura, y organizan cenas y comidas con maridaje muy interesantes. El pasado sábado puede disfrutar, por segunda vez, de una de estas estupendas comidas junto a mi mujer y a unos buenos amigos.
Hay que advertir a los amantes de la cocina tradicional que éste no es un restaurante típico castellano. La cocina es bastante buena, pero moderna aunque sin ser minimalista y, a pesar de que las raciones no son excesivamente abundantes, tampoco son escasas. A mí me gusta comer, y las dos veces que he ido, nunca me he quedado con hambre. Los platos se sirven de una forma elegante y el ambiente es muy agradable. El comedor está situado una planta por debajo del nivel del suelo. No tiene una gran capacidad, pues no creo que admita más de veinte personas, por esa misma razón, es un sitio bastante tranquilo y agradable donde puedes hablar sin gritar.

Pero, lógicamente, lo más interesante de este restaurante para un amante del vino, es la posibilidad de acompañar tu comida o cena con la cata de 3-4 vinos diferentes sin necesidad de tener que pagar 4 botellas. Las comidas maridadas están compuestas de un menú en el que puedes elegir entre 4 primeros platos y cuatro segundos más un aperitivo y un poster también a elegir. En función de tu selección, el camarero te recomienda los vinos que mejor “maridan” con los platos, y te los va sirviendo por copas. No importa que cada comensal pida algo distinto, le servirán a cada uno su vino.

Comenzamos con un aperitivo de pastel de cabracho regado con cava, continuamos con los primeros platos. Yo pedí pasta y me recomendaron un rosado hecho con uva Tempranillo, "Quinta Clarisa" que me pareció excelente, a la altura de cualquier verdejo o, incluso, de cualquier tinto joven. Lo elabora la bodega Belondrade en la localidad vallisoletana de La Seca, cerca de Rueda. En los segundos hubo variedad de carnes y pescados y, mientras los carnívoros degustaban un tinto de la Ribera de Duero, los aficionados al pescado probamos un verdejo de Rueda.

En esta ocasión, eché de menos una explicación un poco más detallada sobre cada vino, sus cualidades, y sobre porque tal vino marida bien con tal plato. Es cierto que nos lo contaron, pero de una forma un tanto escueta y rápida, para mi gusto. En cualquier caso, la selección de vinos fue bastante acertada. Los vinos que probamos fueron correctos, aunque ninguno, salvo el rosado, llamó especialmente mi atención y la comida estupenda. Todo ellos por 25€ por persona, lo que deja la relación calidad precio en muy buen lugar. Una experiencia divertida y recomendable para cualquier amante del vino.

28 de noviembre de 2011

Viñas viejas

Cada vez es más frecuente encontrar, en la contra-etiqueta de algunos tintos, un comentario señalando que dicho caldo ha sido elaborado a partir de viñas viejas o de viñedos de más de 50 años de edad. Pero ¿qué significa esto? ¿es acaso un marchamo de calidad?

La vid es una planta muy longeva y generosa que puede llegar a vivir más de cien años. Como todo ser vivo, la planta pasa por diferentes etapas. En su juventud, produce abundantes frutos, pero estos no son de una gran calidad. Según va madurando, sus raíces profundizan en la tierra en busca de agua y, por el camino, absorben minerales y otros elementos del terreno, dando menos fruto pero más rico. Cuando la viña es vieja su productividad suele disminuir. El viticultor no obtiene mucho rendimiento de dichas viñas pero, por contra, su fruto es muy rico en minerales y contienen toda la sabiduría de la madurez. Así, los vinos que presumen de estar elaborados a partid de viñas viejas quieren dar a entender que son de una producción muy limitada (poca cantidad de uva recogida), pero de gran calidad. Serán vinos que, si es verdad que la uva es de gran calidad, servirán para elaborar vinos de larga crianza, también conocidos como "reservas" o "grandes reservas" en algunas zonas.

Sin embargo, a pesar de que el uso de viñas viejas se asocia generalmente a la alta calidad de un vino, hay quien opina que es mejor mezclar uvas procedentes de viñedos de diferentes edades. De esta forma, las vides nuevas aportarán al vino su juventud y frescura mientras que las viejas contribuirán con su madurez, consiguiendo con la utilización de ambas, un mejor resultado. 

Como en casi todo lo que se refiere a la elaboración de vino hay una parte de ciencia y otra de subjetividad. Y, siendo cierto, en líneas generales, que los frutos procedentes de vides viejas suelen ser muy ricos y de gran calidad, esto no significará, necesariamente, que el vino elaborado con ellos sea excelente. Para salir de dudas tendremos que probarlo y decidir por nosotros mismos.

22 de noviembre de 2011

Taller de iniciación a la cata en "Señorita Malauva"

El pasado sábado 19 noviembre tuve la oportunidad de asistir al "Taller de iniciación a la cata" organizado por la vinoteca vallisoletana Señorita Malauva. Hace tiempo que tenía ganas de asistir a alguno de los numerosos eventos organizados por esta vinoteca, cuyo descubrimiento debo a mi colega bloguero Rafa de Bodega Ateneo. Desde hace algunos meses en que me suscribí a su newsletter, no dejaba de sorprenderme el gran número de actividades que se organizan en este espacio. 

La vinoteca se abrió en el mes de abril de 2010 y, a pesar de haber pasado por allí en un par de ocasiones, no me había llamado demasiado la atención. Y aquí reconozco públicamente mi enorme error. Señorita Malauva es una joven empresa dedicada al mundo del vino que se ha hecho ya con un hueco entre los aficionados de nuestra ciudad y de fuera de ella. Y es que, es mucho más que una tienda: organizadora de eventos, formación, enoturismo urbano, catas y degustaciones, producción, venta de vino, etc. Sus dueños no paran de organizar cosas, entre ellas, este interesante curso de iniciación a la cata. La pena es no poder asistir a todo lo que hacen pero, en fin, uno tiene otras obligaciones.

Volviendo al "Taller de iniciación a la cata" conducido por Gustavo, tengo que decir que ha sido una gran experiencia. Sus cuatro horas de duración dieron para mucho, la verdad sea dicha y, a pesar de que cuatro horas en un taburete de madera se pueden hacer bastante largas, lo cierto es que el tiempo se nos fue volando. Durante esas cuatro horas pudimos aprender acerca de algunos aspectos teóricos de la cata como: 
  • La disposición de la sala de catas (colores, tamaño, necesidades…).
  • El menaje necesario (tipos de copas, escupideras, decantadores…). 
  • La cata y sus fases: metodología.
  • Factores de calidad.
  • Maridajes y Armonías.
  • Memorización de aromas y desarrollo de la capacidad gustativa.
 Pero también abordamos la materia desde un punto de vista práctico bien interesante a través de la cata comentada de 4 vinos: 1 blanco de Rueda madurado en barrica llamado "Sed"; 1 rosado frizzante de la misma zona y de bodegas Yllera llamado "5inco.5"; 1 Tinto Crianza de la Ribera del Duero llamado "Cinema" y 1 Tinto Joven de la propia "Señorita Malauva" elaborado en los Arribes del Duero (Salamanca). 
De los vinos ya os hablaré otro día, pues casi todos merecen una entrada en este cuaderno y, muy especialmente, el de la propia tienda, del cual me llevé una botella a casa. Por hoy, baste con lo ya comentado. Solo me queda terminar añadiendo que los 20,5 euros que cuesta el taller, bien los vale. Es toda una experiencia educativa, divertida y enriquecedora que os animo a disfrutar.
Nos vemos en el próximo.
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20 de noviembre de 2011

El Albar 2006

Puestos a seguir comentando vinos de padre francés realizados en Valladolid, concretamente en la localidad de Villafranca de Duero, vamos allá con este tinto de François Lurton. Aunque, he de confesar, que esto tampoco es una casualidad, pues compre ambos caldos (“Cuesta de Oro” y “El Albar”) en un lote del Club del Vino de El Corte Inglés.

“El Albar” es un tinto 100% tempranillo de viñas viejas (o eso aseguran) que cuenta con la denominación “Vino de la Tierra de Castilla y León”, ya que no se produce dentro del límite geográfico de la Ribera de Duero, y con una crianza de 12 meses en barrica.
Esta es mi humilde nota de cata:
  1. En copa presenta un color rojo violáceo, muy profundo (capa alta, dicen los expertos) y con abundante espuma al caer en la copa, casi parece un joven más que un vino de crianza. También se aprecia un brillo intenso.
  2. En nariz muestra aromas terciarios a tostados y especias (sobre todo pimienta). También se aprecian olores secundarios de arcilla y hierbas aromáticas. El aroma de la uva no es demasiado evidente, lo que es un pequeño punto negativo en este vino.
  3. En boca es corto aunque intenso. Se notan los taninos muy marcados, sin llegar a ser astringente, junto a un sabor dulce y acaramelado que recuerda al tofe. Lo cierto es que es un vino complejo, lástima que su duración en boca sea algo corta.

17 de noviembre de 2011

“Cuesta de Oro” de Jean y François Lurton

He de reconocer que, hasta el momento, los vinos blancos madurados en barrica no habían conseguido atraer mi atención. No han sido más de 5 ó 6 los vinos de este tipo que he probado, pero no había conseguido descubrir en ellos nada positivo o destacable que pudiera ser comentado. Es más, en la mayoría de los casos, el paso por barrica nos les había sentado demasiado bien a estos vinos, haciéndoles perder su alegría y juventud a cambio de ningún beneficio evidente. Mi opinión ha cambiado, sin embargo, después de probar este vino. 

“Cuesta de Oro” es un 100% verdejo de Rueda fermentado en barricas nuevas de roble francés y madurado durante unos meses en las mismas barricas (según se lee en su etiqueta). Lo produce bodegas François Lurton, bodeguero francés de rancio abolengo y reconocido prestigio internacional, afincado en Rueda junto a su hermano Jean.

Una vez fui capaz de vencer mi desconfianza genética hacia todo lo que venga de las Galias, y dada mi mala experiencia anterior con caldos similares, me decidí a probar este vino sin demasiado interés. Mi sorpresa fue encontrar lo siguiente:

En copa presenta un color dorado brillante, que no llega a ser oro. En nariz no muestra aromas muy marcados, más bien resulta pobre, aunque nos ofrece algo de olor a melocotón. En boca se aprecia un sabor dulce y equilibrado. La verdejo no pierde del todo su frescura y acidez, pero se matiza y equilibra con la barrica, que consigue un efecto domesticador similar al de los tintos. El resultado es muy sutil y agradable. La frescura de la fruta tamizada por la calidez de la madera. En fin, todo un descubrimiento que me obliga a dejar a un lado mis prejuicios sobre la utilización de barricas de roble en los blancos jóvenes.

24 de agosto de 2011

Por favor, pásame la crema solar Châteauneuf

Esta es la traducción de un artículo publicado en la revista online de Wine Spectator. Puedes leer el original pinchando aquí.


Autor: Margaret Raber.
Publicado: 09 de agosto 2011.
Traducción: Fernando Cuñado.

"Un estudio revela que los polifenoles contenidos en la uva pueden prevenir el daño celular causado por las quemaduras solares, pero sólo en ensayos de laboratorio.

Las quemaduras solares, los mosquitos y la humedad son, desafortunadamente, inherentes al verano. Es más, los daños en la piel causados por el sol pueden derivar en problemas más graves como el cáncer de piel. Los componentes del vino podrían proporcionar algún alivio a las células dañadas, según revela un estudio recientemente publicado por el Journal of Agriculture and Food Chemistry. Pero, según dicen los expertos, esto no significa que un baño de vino pueda proteger nuestra piel.

El equipo de investigadores, con sede en Barcelona, que llevó a cabo el estudio, analizó una gama de polifenoles procedentes de la uva y estudió sus efectos protectores sobre las células cutáneas expuestas a la radiación UVA y UVB. Bajo el microscopio del laboratorio, dichos compuestos demostraron reducir la producción de especies reactivas del oxígeno (ERO) inducidas por los rayos UV, las cuales son las responsables de los daños celulares producidos por las quemaduras solares. Y, ya se sabe que un menor daño celular significa un menor riesgo de cáncer de piel, quemaduras solares y envejecimiento cutáneo prematuro.

Las ERO están presentes en nuestro organismo de forma permanente como un subproducto natural del metabolismo del oxígeno. En niveles normales, las ERO juegan un papel importante en la salud de nuestras células. En concentraciones elevadas, sin embargo, provocan daños significativos en el ADN y en los lípidos, y pueden llegar a provocar la muerte celular.

Mientras uno está cómodamente tumbado tomando el sol, los rayos solares están golpeando nuestra piel y generando ERO, lo que provoca daños en el ADN de nuestras células. Por desgracia, ese "sano" bronceado de verano no es más que una señal de que nuestra piel ha sufrido daños y se oscurece como defensa frente a los ataques externos. El daño en el ADN celular provocado por los rayos UV es una de las causas más comunes de cáncer de piel. La Organización Mundial de la Salud y el Departamento de Salud de Estados Unidos han señalado a los rayos UV como factores carcinógenos comprobados.

Los científicos españoles clasificaron los polifenoles encontrados en la uva en base a su composición molecular. De esta manera, los investigadores pudieron detectar con exactitud la eficacia de ciertos compuestos de la uva en cuanto a la protección de la piel. En general, los resultados fueron positivos, mostrando una reducción de ERO de entre el 50 y el 60 por ciento, dependiendo de la estructura de los polifenoles.

Lo que el estudio no muestra, sin embargo, es el significado que dichos resultados tendrán para el consumo de vino o de uvas. Tal como señaló el Doctor David McDaniel, profesor asistente de dermatología en la Eastern Virginia Medical School e investigador especialista en antioxidantes: "si tomamos las plantas como fábricas de productos químicos y antioxidantes como si estos fueran medicamentos, la dosis a ingerir debería ser muy elevada”. Así mismo, el doctor manifestó que "el artículo no ofrece una respuesta sobre la cantidad y concentración de los polifenoles beneficiosos de la uva que debe contener un determinado volumen de vino tinto."

Por lo tanto, a pesar de lo bien que suena poder cambiar la protección solar por una botella de rosado, todavía se desconoce la cantidad que se debe ingerir para obtener algún beneficio de protección para nuestra piel. Como declaró McDaniel: "No creo que nadie sepa realmente qué cantidad de estos [polifenoles] llegan a la piel por vía oral".

Y, ¿qué pasa si nos damos un baño de vino antes de ir a la playa? No se recomienda. Un estudio de 2008 titulado "¿Protección Solar mediante el vino tinto?", publicado en la revista de la Sociedad Alemana de Dermatología, demostró que la aplicación de vino sobre la piel ⎯ incluso si se trata de un Château La Nerthe Chateaunuef-du-Pape de 1999 rico en polifenoles⎯ no ofrece ninguna protección respecto a la radiación UVB. Y eso, a pesar de haber obtenido 90 puntos de Wine Spectator.

El Dr. McDaniel admitió que su estudio resulta de utilidad principalmente para los investigadores y las compañías farmacéuticas o cosméticas, y también alabó los beneficios para la piel de todas las llamadas dietas ricas en antioxidantes, desde las proantocianidinas de la uva y las catequinas del té, al licopeno de los tomates. ¿Cuál es, por tanto, la recomendación del doctor?: "Lo ideal sería tomar una buena taza de té al día, tal vez un poco de café, un buen vino, y algunos tomates regados con un buen aceite de oliva virgen pero, además, seguir usando una crema de protección solar."

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20 de agosto de 2011

Cóndita: el reencuentro

Un lluvioso fin de semana en la cornisa cantábrica, una casona asturiana en Celorio, el reencuentro de viejos amigos dispuestos a pasar unos días de descanso. Todo hacía presagiar que la sidra sería nuestra compañera de cenas, almuerzos y diversión. Hasta que aparecieron dos botellas de “Mauro” y una Magnum de “Cóndita” para hacernos cambiar de planes. La sidra tendría que esperar para una mejor ocasión, que no tardaría en presentarse. Y, en tan buena compañía de vinos y amigos, disfrutamos de un estupendo fin de semana de verano.

Acerca de “Mauro”, la mejor creación de Mariano García, ya hemos hablado en un post anterior. Ahora toca referirnos al vino que su hijo, Eduardo García, elabora a través de un nuevo proyecto vitivinícola llamado “Ramiro Wine Cellar” en el que trabaja mi amigo Samuel, responsable de haberme hecho disfrutar de este vino por segunda vez.

La bodega nace en la añada 2001 con la unión de Jesús Ramiro, propietario del restaurante “Ramiro’s”, y Eduardo García, y la idea de crear un vino en común de producción limitada y elaboración artesanal. Un vino personal y distinto en el cual el estilo del vino esté por encima de las limitaciones de los consejos reguladores. Así surge la idea de establecer la bodega fuera de una denominación de origen, para poder experimentar con las diferentes zonas del Valle del Duero. Tan solo dos son las premisas irrenunciables que inspiran la concepción de sus vinos: tempranillo de viñas viejas y trabajar a lo largo y ancho del Valle del Duero.


Con estos mimbres se elaboran, en esta pequeña e innovadora bodega, dos fabulosos tintos: “Ramiro´s”, que es un vino potente y estructurado de crianza larga, 100% tempranillo de viñas viejas del Valle del Duero; y “Cóndita”, un vino de un carácter más suave y de una crianza menos larga (16 meses), elaborado con uvas procedentes de las mismas zonas seleccionadas de entre las parcelas con mayor frescor, menos viejas y de menor concentración.

El resultado es un vino tinto con mucho cuerpo y toda la fuerza y la personalidad que la familia García sabe imprimir a sus creaciones. Un vino larguísimo que permite disfrutar casi de cualquier plato, y con el que tuve la suerte de volver a encontrarme, junto un montón de viejos amigos, en un maravillosos y fresco fin de semana asturiano del pasado mes de julio.


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26 de julio de 2011

Alidis vs Alidis: un vendimia seleccionada de la Ribera del Duero para disfrutar despacio y en buena compañía

En mi opinión, la Ribera del Duero está hecha para visitarse en el mes de mayo, un día de estos de amanecer fresco y cielo despejado en el que la carretera parece volar por encima de un paisaje de viñedos y amapolas.

Por fortuna para mí, que de cuando en cuando me convierto en guía de la zona para insignes visitantes extranjeros, un día así eligieron dos neozelandeses, Glen y Peter, para conocer en vivo y de cerca lo que solo conocían de oídas y en botella.

El último punto del programa enoturístico diseñado por Rutas de Vino nos lleva por la sinuosa carretera que conduce a Mambrilla de Castrejón, en la provincia de Burgos. Curioso pueblo castellano donde, inusitadamente, sus gentes no son precisamente parcas en palabras. ¿Quizás sea el vino el que les suelta la lengua? Fortunato, de Bodegas Mambrilla, no es una excepción y le gusta hablar de sus vinos casi tanto como de sus hijos. Tiene de qué sentirse orgulloso: en dos generaciones, su familia ha pasado de cultivar la vid a elaborar con ella un vino que deja bien alto el pabellón de la Ribera del Duero.

Nos despedimos de Fortunato con casi todos sus vinos catados y varias botellas bajo el brazo. Bajo el mío, una de Alidis vendimia seleccionada, que ha estado conmigo desde finales de mayo hasta hoy, aguardando la compañía y el momento idóneos para abrirse. Por fin, el momento ha llegado, y también la compañía…

Os presento a otro Peter, un pequeño galés con un gran paladar, desde ayer, incondicional de la Ribera del Duero.

Y os presento Alidis vs Alidis, de elegante etiqueta plateada y de afortunado nombre que responde al capricho de los de Mambrilla y a una intrincada etimología del adjetivo latino laetus, alegre.

Alidis vs Alidis 2006 es un vendimia seleccionada 100% tinto fino elaborado con una cuidada selección de uvas procedente del viñedo en vaso de más de 80 años, el antiguo de la bodega, y criado 24 meses en barrica de roble francés.

Redondo, sin aristas, de taninos suaves y sedosos, y con una intensidad aromática tal que permite que cualquier profano se aventure con grandes probabilidades de acierto a una descripción organoléptica: en (mi) nariz y en (mi) boca, sobresalen aromas de fruta madura, de ciruela y de picota, bien integrados con notas de caramelo, regaliz y café.

Definitivamente, un vino para beber despacito y entre pocos, ¡que dure hasta el postre y que sea chocolate! Lástima que en la botella solo quepan 75 cl, aunque siempre queda seguir apurando el olor a regaliz que queda en la copa vacía…

Peter y Glen, donde quiera que estéis… Cheers!!